Días después de la revelación pública
El escándalo seguía retumbando en todos los rincones de la ciudad.
Las redes no paraban de hablar del momento en que la Dama Misteriosa se quitó la máscara y pronunció su verdadero nombre: Aelin Valtierra.
Pero mientras la prensa, los empresarios y hasta los enemigos se reacomodaban para digerir la nueva realidad, en una casa más modesta, dos figuras del pasado se enfrentaban a algo mucho más incómodo que el asombro:
Mansión Valtierra.
El noticiero re