Jasemin
Me sacaron de la habitación como si mi cuerpo ya no me perteneciera, como si yo no fuera del todo un cuerpo, sino una idea frágil envuelta en telas blancas.
Dos doncellas apartaron las cortinas, otra acomodó la caída del vestido, alguien más ajustó el velo sobre mi rostro y de pronto… la puerta se abrió.
El aire del pasillo me golpeó primero; estaba frío y denso, así que respiré… o lo intenté. El pasillo estaba lleno de luz y de gente que no conocía, y mi pecho se contrajo como si el ai