Jasemin.
El silencio después de sus palabras fue insoportable.
Mi cuerpo entero reaccionó como si esa voz me hubiera atravesado directamente por dentro. Sentí un escalofrío lento recorrerme la espalda mientras seguía dándole la espalda, inmóvil, con la respiración completamente destruida.
Las mujeres del harén seguían observándonos, podía sentirlo.
El humo seguía moviéndose lentamente entre las telas doradas, las velas seguían ardiendo y la música apenas murmuraba en algún rincón lejano, pero t