Jasemin.
El tiempo nunca pidió permiso para continuar.
Al principio llegué a odiarlo. Cada amanecer me parecía una traición, porque mientras el sol volvía a levantarse sobre las murallas de Babel, el recuerdo de Malek parecía alejarse un poco más de todos nosotros. Sin embargo, las semanas continuaron avanzando con la misma indiferencia con la que un río sigue su curso después de arrastrar una vida.
La guerra terminó sin vencedores ni celebraciones. Simplemente llegó un momento en que ya no que