Jasemin.
Aaron dio exactamente dos pasos más y después... se detuvo.
El corredor entero quedó en silencio. Los ministros dejaron de hablar de inmediato y los pergaminos que llevaban en las manos descendieron lentamente, como si todos hubieran comprendido que acababa de ocurrir algo mucho más importante que cualquiera de los asuntos del reino.
Él no se giró enseguida. Permaneció de espaldas durante unos segundos que me parecieron eternos y luego, habló.
—¿Qué acabas de decir? —Su voz fue tranqui