PARTE II. CAPÍTULO 4
Meredith, que estaba ya muy mareada por haber bebido sin parar por un buen rato, no lograba asimilar por completo lo que estaba pasando, pero su cerebro le estaba gritando que el amor de su vida le estaba besando y eso la tenía con el corazón latiendo a mil por hora, casi saliéndosele del pecho por la fuerza con la que golpeaba.
Un beso intenso comenzó a perder fuerza hasta el punto en que se tornó dulce y delicado; ella ni siquiera supo cuando, pero las manos que la tomaron con fuerza de los h