El silencio que siguió fue breve, pero en ese instante el corazón de Miranda se detuvo. Esperaba un gesto de sorpresa, tal vez de juicio. Pero Javier no se escandalizó. Solo asintió lentamente, como si confirmara lo que ya intuía.
—Entiendo —respondió, con una calma que la reconfortó—. ¿Está segura de esta decisión?
Miranda bajó la mirada hacia el café humeante.
—Estoy más segura de esto que de cualquier otra cosa en mi vida.
Javier la observó con atención, y en su mirada había algo más que sim