Me dolía haberme dado cuenta de que Nathan nunca se había preocupado realmente por mí. Y que Julian, a quien le entregué mi cuerpo, me había mentido… quién sabe para qué. Siempre había sido cruel con sus bromas cuando éramos jóvenes. Y no podía dejar de preguntarme si acostarse conmigo había sido solo eso. Una broma más.
—Roxy ha estado yendo a Prospect Park —me explicó la encargada del albergue cuando llegue—. Se sienta cerca del lago por las tardes. Pide unas monedas… y regresa aquí por la noche.
Asentí, sabía cómo llegar y tenía algo de dinero. Tomé un taxi y, con Theo bien arropado contra mi pecho, me dirigí hasta Roxy.
Cuando llegué, me di cuenta de que Prospect Park estaba tranquilo, engañosamente sereno. La vi de inmediato y me senté a su lado sin decir nada. Theo descansaba contra mi pecho, envuelto en mi abrigo.
Roxy sonrió al verlo.
—Míralo… —murmuró—. Se ve contento.
Yo sonreí. La había extrañado y estaba preocupada por ella. Y aunque podía sentirme triste y enojada por mi