No hay nada que no haría por conservar a Selene a mi lado.
Lo había entendido muchas veces antes, pero anoche se volvió casi una revelación.
Compartirla jamás estuvo en mis planes. Yo no soy un hombre que comparta lo que considera suyo. Fui educado para poseer, para tomar decisiones, para estar en la cima de la cadena alimenticia. Y, aun así, anoche entendí algo que lo cambió todo: convencerla de quedarse para siempre conmigo sería mucho más fácil si Grayson formaba parte de lo nuestro.
Sabía que decir aquello en voz alta sería un escándalo. A ojos de la sociedad, suena aberrante, una excentricidad imperdonable. Pero yo siempre he estado por encima de esa sociedad. Incluso por encima de quienes presumen reinar en la cúspide de la clase alta. Los que juegan a ser dioses sin tener las agallas para sostener las consecuencias.
Yo sí.
Con Ethan, en cambio, el panorama era más complicado.
Grayson siempre ha sabido moverse en las sombras. Llevamos años en ese juego silencioso: él cede en lo