Sabía que la visita de Grayson no le había gustado a Julian, aunque intentara fingir lo contrario. Era obvio: la rigidez en su mandíbula y la forma en que desvió la mirada cuando Grayson se despidió de mí con esa sonrisa que podía conquistar a cualquiera lo delataron. Apenas anunció que volvería a la oficina, se aseguró de que Grayson se marchara con él… como si necesitara mantenerlo lejos de mí.
Cuando regresó por la noche, no quiso cenar. Apenas cruzó la puerta del penthouse, subió directo a