Mundo ficciónIniciar sesiónVeintitrés años atrás, cuando Milán aún respiraba la elegancia de una ciudad que se movía entre tradición y futuro, la Mansión Foster se alzaba como un símbolo de poder silencioso. No era simplemente una residencia: parecía un pequeño palacio europeo con alma moderna. Columnas claras, cristales altos, jardines interminables, fuentes que reflejaban el cielo del atardecer como espejos tranquilos.
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