Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche estaba tibia y silenciosa alrededor de la villa. Las luces del jardín recortaban sombras largas sobre la entrada, y el aire olía a tierra húmeda y a flores nocturnas. Apenas cruzaron el portón, el omega ya venía riéndose solo, con ese vaivén torpe que tiene los borrachos al caminar.
—Es una casa enorme… —dijo Shun, estirando las palabras mientras gesticulaba con ambas manos







