Capítulo 139. El colibrí herido.
El pasillo de la casa estaba en penumbra. Afuera, el invierno empezaba a asentarse sobre el jardín y el frío se insinuaba detrás de los ventanales altos, empañando levemente el cristal. Dentro, en cambio, el silencio era cálido y denso, apenas interrumpido por el murmullo constante de la calefacción.
La puerta de la habitación se abrió con cuidado. Shun salió primero y la cerró despacio detrás de sí, procurando no romper la quietud que había quedado dentro. Al levantar la vista encontró a los a