Capítulo 141. Una paz pequeña.
El cielo de principios de diciembre se extendía en un gris tenue sobre la carretera. La luz caía sin imponerse, acompañando el trayecto desde Milán hacia Verona, donde los viñedos descansaban en hileras ordenadas y los árboles desnudos marcaban el ritmo del paisaje.
En el primer vehículo, Kyle conducía con estabilidad mientras Nataniel observaba el camino con calma. Detrás, las gemelas se inclinaban hacia las ventanas, señalando entre murmullos lo que alcanzaban a reconocer, y Tarō se movía ent