Capítulo 137. La confesión.
La tarde caía lenta sobre los ventanales del piso alto de Oshōri. Desde allí, la ciudad parecía un tablero de luces todavía apagadas, cubierto por una capa gris de nubes que anunciaban lluvia.
Dentro de la oficina, el silencio era casi absoluto. Solo se oía el roce de las hojas cuando Seiya pasaba una página, revisando por última vez un conjunto de documentos antes de firmarlos. La luz tenue de la lámpara del escritorio dibujaba sombras suaves sobre el mármol oscuro y el cristal.
La puerta de l