Capítulo 82. Vino sobre blanco.
La casa tenía ese brillo suave que sólo aparece en las noches que importan. La chimenea respiraba con llamas tranquilas; las luces cálidas, envueltas en guirnaldas de pino, coloreaban el ambiente con un tono dorado que hacía parecer todo más pequeño, más seguro. El olor a canela, a pan horneado y a madera tibia se mezclaba con las risas suaves que venían de la sala.
Después de las fotos, Seiya estaba en el sofá, hundido entre sus niñas como si estuviera hecho para eso. Kaori a su izquierda, Sei