Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa sala estaba envuelta en una quietud tibia, rota únicamente por el tintinear de adornos y las risas pequeñas de las niñas mientras decoraban el árbol de Navidad. Seiya, instalado en uno de los sillones con una manta ligera sobre las piernas, revisaba los documentos que su secretario beta le había entregado esa misma mañana. Pasaba las hojas con calma, pero el ceño fruncido lo delataba: su atención estaba muy lejos de







