Mientras Dayana y Thiago volaban de regreso, en México, en un lugar apartado de la ciudad, se encontraba Carmina Covalín, prácticamente incomunicada.
Ella no entendía qué había sucedido, ni sabían dónde estaba, pues lo último que recordaba era que, había salido de casa para comprar comestibles.
- Carmina, Carmina, Carmina Covalín, dime una cosa, ¿Hasta cuándo dejarán de darme molestias los Covalín?
- Debí suponerlo, Cedeño, ¿Qué demonios quieres? -dijo Carmina asustada.
- ¿Cómo? ¿Así saludas