Dayana durmió toda la noche, solo despertó cuando sintió un ligero movimiento en la cama y un brazo fuerte rodeando su cintura.
A la mañana siguiente se despertó con la luz del sol colándose por la ventana, pero el hombre que la acompañaba ya no se encontraba ahí.
La joven mujer supuso que Heinrich se había levantado a seguir su rutina de siempre, a lo que no estaba muy errada, pues Heinrich ya se encontraba en una sala privada teniendo una acalorada reunión, pues la bomba ya había estallado.