Luego de unos minutos, el pobre James, regresó a donde estaba su jefe y avecinaba una reprimenda por interrumpirlo, pues el presidente había solicitado que la reunión se hiciera lo antes posible.
- Señor… el presidente dice que necesita estar en esta reunión. -dijo James con precaución.
El semblante apacible cambió drásticamente, limpió las comisuras de su boca y se levantó, no sin antes besar los suaves labios de Dayana, quien no dijo una sola palabra.
- Desayuna y espérame, te acompañaré a