Días después…
- Señora, el abogado del señor la espera en el recibidor, trae un documento para usted. -dijo Catarina un poco preocupada por la reacción de su jefa.
- ¡Gracias, Cata! En un momento bajo… -dijo Dayana levantándose de la cama con pocas ganas.
Tras unos minutos, llego a la sala y ahí estaba el abogado de la familia que, por años, trabajó con el padre de Gabriel y con su propio padre. Hoy no sabía cómo podía plantarse ahí, frente a ella, pero era claro de parte de quien estaba ahor