La mañana era blanca y fría por fuera, pero dentro del loft, en la habitación de Theo, aquella pareja sentía el calor de sus cuerpos frotándose y reconociéndose.
Theo la miraba con alevosía, sus manos se grababan cada centímetro de la piel de Anya, mientras que una de las manos jugueteaba con su cabello y la otra acariciaba la suave espada de aquel hombre, de vez cuando aprieta su cabello al sentir cómo aquella zona más íntima siente contracciones ante lo que están haciendo.
Anya admiraba al hom