La madrugada trajo consigo un silencio inquietante. Julia se despertó con la sensación de que algo estaba por suceder. El aire dentro de la mansión estaba cargado de tensión, y el instinto del multimillonario no fallaba: sus sentidos estaban alerta, listos para cualquier movimiento inesperado.
—Algo se acerca —susurró él, mientras caminaba de un lado a otro, sin poder quedarse quieto.
Julia lo observó, comprendiendo que no era paranoia. La amenaza que se cernía sobre ellos era real y tangible.