Elena tenía el diario abierto sobre las piernas.
Pero ya no leía, miraba sin ver realmente.
Las palabras seguían ahí, que eran imposible de ignorar.
Cerró los ojos un segundo y apoyó su mano sobre su vientre.
Como si necesitara anclarse.
¿Xander lo sabría?
Frunció apenas el ceño.
No.
Nunca había mencionado nada.
Aunque también podía ser algo que lo avergonzara.
Algo que simplemente no se dice.
Elena exhaló lentamente.
¿Y si era cierto?
La idea no encajaba, no con la