A la mañana siguiente, la historia ya era pública.
Titulares.
Fotografías.
Versiones.
Xander no leyó nada.
Tomó los periódicos, los apartó sin siquiera mirarlos… y regresó a la habitación.
No se había movido de allí.
Ni pensaba hacerlo.
Los negocios podían esperar.
El mundo podía esperar.
Su prioridad… estaba en esa cama.
Elena lo miró apenas entró.
Aún débil, pero despierta.
—Es que yo quiero verlo, Xander… —su voz era suave, pero firme—. Por favor… habla con el médico.
Xander se acercó sin du