La secretaria de Yannis ingreso a la mañana siguiente.
— Definitivamente soy la mejor empleada de este estudió.
Yannis sonrió y se puso de pie, para ver las carpetas que dejaba sobre la mesa, abrió una de las carpetas y frunció el ceño.
—¿Qué pasa? —preguntó su secretaria.
El papel estaba amarillento, los bordes apenas desgastados por el tiempo.
Sentencia de divorcio.
La leyó una vez y luego otra...
“…no habiéndose acreditado la existencia de adulterio por parte del señor Leonidas Mavrog