Elena sonrió, era jueves y, al bajar la escalera, se encontró con Xander parado en la sala esperándola.
—Señor Christodoulou, nunca deja de sorprenderme —dijo Elena.
—Y aún no has visto nada —dijo él, tomándola de la cintura para besarla.
—¿A dónde me iremos? —preguntó Elena.
—Al aeropuerto —dijo Xander.
—¿Dejaremos la ciudad? —preguntó Helena, siguiéndolo hacia el coche.
—El país —respondió Xander, sonriendo.
—Me sacarás del país, esto parece un secuestro.
—Ese soy yo, el secuestrador —respond