Xander cerró la puerta de su oficina con calma, pero su mente estaba lejos de estar en paz.
Caminó hasta el escritorio y se quedó unos segundos de pie, pensativo.
Él ya lo sabía.
Elena no era hija biológica de Georgios.
Lo había descubierto tiempo atrás, en uno de esos informes que Leonidas nunca dejaba al azar. Un dato oculto entre papeles, protegido… casi como si fuera un secreto que debía permanecer enterrado.
Pero lo que nunca había sabido era el resto.
El verdadero origen.
Qué había pasado