El edificio principal de empresas Overon era una construcción con tradición, de más de cien años. Por fuera lucía como cualquier rascacielos moderno, así también se veían sus oficinas, excepto la de su director general, en el último piso.
Al cruzar la puerta, Max y Marcela se sintieron transportados en el tiempo. Estaban entrando ellos a la sala del trono de algún monarca, así lo decían las decoraciones de los muros, las armaduras, los trofeos, la riqueza en cada cosa dorada que veían. Hasta la