Isaías Overon miró los autos transitando por la avenida, a una cuadra del edificio de la empresa familiar. Bebió un sorbo de su refresco y volvió a fijar su atención en los detectives.
—Siempre tuve buena relación con Marcos. Cuando le conté que vendría a la ciudad a estudiar, me invitó a su casa y vivimos juntos un tiempo. Luego Frederick me dio una beca y me fui al extranjero dos años. Regresé hace unos meses y lo primero que hice fue ir a visitarlo, pero no lo encontré. Al que sí encontré fu