El refugio de Odessa, que había sido un santuario, se sentía ahora como una jaula. Valentina y Dimitri analizaban el mapa de Italia. El país estaba dividido: el Norte, territorio fortificado de Alessandro, y el Sur, ardiente por la ira de Nikolai. El Santuario del Halcón de Yuri se encontraba en una región fronteriza del Este, un terreno montañoso, difícil de acceder y fácil de defender.
—Volver es una locura. Estamos entrando en el único lugar donde Nikolai tiene ventaja geográfica y donde Alessandro puede interceptarnos sin un motivo claro —declaró Dimitri, su dedo trazando la ruta de escape más compleja.
—Tenemos que ir. Alessandro está en peligro. Nikolai irá por él, no por el territorio. Y si Nikolai captura a mi mellizo, lo usarán como arma contra la Dinastía Vieri y contra ti —replicó Valentina.
La decisión estaba tomada, pero el costo emocional y el riesgo físico eran inmensos.
En medio de la planificación, el cuerpo de Valentina comenzó a exigir el precio del estrés, intensif