Montecristo no era un destino de vacaciones. La isla, parte del archipiélago toscano, era una reserva natural estrictamente protegida, famosa por ser el lugar de la prisión de Edmond Dantès en El Conde de Montecristo. Era remota, rocosa, y su única ley era el aislamiento. La elección de Dimitri era deliberada: un lugar donde solo podrían llegar a través de medios clandestinos y donde el paisaje mismo garantizaba la privacidad y el peligro.
Valentina, asistida por la red de cobertura de sus pri