El Complejo de Seguridad de Roma se había transformado en un laberinto de alarmas estridentes. Dimitri se movía como una sombra letal a través de los pasillos, utilizando la ventana de tres minutos que Marco Jr. le había dado. Su objetivo no era la destrucción, sino la evasión. Sabía que cada segundo que pasaba aumentaba la probabilidad de que Nikolai lo interceptara.
Dimitri se encontró en una sala de servidores secundaria, enfrentando a tres guardias de élite de los Yuri. El combate fue bruta