REGRESO CELOSO Y TORMENTOSO
El aterrizaje en Mykonos fue una absoluta calamidad. Realmente las turbulencias fueron fuertes ocasionando que el avión se tambaleara en el aire cómo onda de cizaña durante un terremoto. En los años que Neck llevaba volando con Vincent nunca había sentido nada tan fuerte. El clima de las Islas Cícladas no era precisamente el más calmado.
La noche era perramente oscura, y era difícil ubicarse con los indicadores de la pista por el exceso de nubosidad baja que rode