AMORES NO CORRESPONDIDOS
Al final de la tarde en casa de los duques fue de ensueño. El atardecer en aquella finca en medio de la campiña francesa fue una total belleza.
Ivette estaba cómodamente sentada junto a Ulises a y los ilustrísimos duques.
Vincent parecía un muchacho castigado sentado un poco alejado del resto, y la feliz pareja de futuros esposos caminaban junto al lago tomados de la mano, sin darse cuenta que para el resto de los expectadores, aquella era la escena más romántica de