Paulina
Me encontraba sola en la oficina, iluminada apenas por la luz cálida del escritorio.
Delante de mí, los archivos que el hombre de Lucas logró recuperar del disco duro del doctor se veían en la pantalla.
La mayoría estaban cifrados, llenos de códigos médicos y registros de pacientes que probablemente ya no estaban con vida.
Pero había nombres. Fechas. Lugares que me helaban la sangre.
Tragué saliva y me apoyé en el respaldo de la silla. No podía seguir. No sin respirar un poco.
Fue en