Lucas
Paulina me envió la información para que comenzara a investigar. Y agradecí infinitamente poder salir de la casa.
El hospital tenía ese olor a desinfectante barato mezclado con sudor, tiempo y muerte que se colaba por los pasillos aunque todo brillara de limpio.
Caminé entre las placas con nombres dorados de médicos retirados, fingiendo ser parte del lugar.
No era la primera vez que me metía en un sitio sin autorización, y sin duda no sería la última.
El doctor Steinberg. Especialista