Narrador
Magda se escapó mientras nadie miraba.
No fue difícil.
Uno de los hombres de su seguridad se distrajo hablando por teléfono y el otro estaba viendo algo en su reloj. Solo tuvo que caminar en silencio por el pasillo equivocado. El hospital era grande y blanco, con luces frías que hacían parecer que todo estaba en pausa.
Se detuvo frente a una sala de espera vacía, con sillas alineadas como si alguien muy aburrido las hubiera ordenado.
Se sentó en la que estaba más lejos de la puerta y