Paulina
Mis pasos resonaban en el pasillo como si todo lo demás se hubiera quedado suspendido.
No giré para mirar.
No permití que mi cuerpo temblara, aunque sentía la sangre latirme en los oídos con cada latido. El eco del disparo aún flotaba en el aire, mezclado con el silencio que se forma después de lo irreversible.
Me detuve al llegar a la galería que conectaba con el patio lateral. Apoyé una mano contra la pared y respiré hondo. Una vez. Dos.
No por arrepentimiento.
Por miedo.
Porque, aunq