Capítulo 134: Mi dulce venganza: seis metros bajo el suelo.
Paulina
Cinco días.
Habían pasado cinco días desde que abrí los ojos en ese hospital. Las luces blancas que me cegaban y un dolor que no sabía bien de dónde venía. Si de afuera, del cuerpo o de dentro, de mi alma.
Cinco días desde que volví… pero ella no.
El aire del cementerio tenía ese olor particular a tierra húmeda y a flores marchitas. Una brisa suave, casi respetuosa, nos acompañaba en cada momento.
Estaba de pie.
No sabía cómo, pero lo estaba.
Max me sostenía con una mano en la espalda