Max
No sabía que el infierno tenía forma de vacío.
Porque eso era todo lo que sentía.
Un abismo brutal donde antes reinó la alegría.
Un silencio cortante donde hace unas horas había risas.
Un espacio frío en el pecho donde dormían mis hijos.
"Recién los recuperé. Apenas aprendí cómo sonaban sus voces al decir “papi”. Y ya me los arrebataron."
Mi corazón latía con violencia, como si pudiera patear la realidad hasta cambiarla.
Pero no.
Nada cambiaba.
No estaban.
Mis hijos no estaban.
La mansión e