Pierre
El video corría en la pantalla frente a mí, pero ya no lo estaba viendo.
Lo había rebobinado cuatro veces.
Cuatro malditas veces.
Y aún no podía creerlo.
Ella.
Paulina.
No solo viva… sino feliz. Sonriendo como una mald¡ta put∆ al lado de ese bastardoø de Salvatore. Sentada en su regazo. Tocándolo como si fuera un verdadero hombre, como nunca lo hizo conmigo. Como si no me debiera respeto y sumisión a mí.
Como si nunca hubiera sido mía.
—¡M¡erda! —grité, y arrojé el vaso de whisky contra