La tarde cayó sobre Miami con un sol anaranjado que se filtraba por las persianas del apartamento de Vanessa. Ella seguía sentada en el sofá, con el artículo impreso sobre la mesa y la mirada perdida en la pared. No había comido. No había bebido. Solo respiraba, porque su cuerpo lo necesitaba, pero su mente estaba en otro lugar.
Liam la observaba desde la puerta de la cocina, con los brazos cruzados y la tablet colgando de una correa en su hombro. Quería decirle algo, consolarla, abrazarla. Per