Cuatro meses después...
— ¿Vas a seguir mirándome así o vas a arrancarme esta blusa, jefe? —preguntó Clara con descaro, dejando su bolso de diseñador sobre el sofá de cuero negro en el penthouse privado de Demetrio.
Demetrio Gambino no sonreía. Él no sonreía. La observar como si fuese una obra que había comprado y aún no terminaba de decidir si era arte moderno o un garabato caro.
—Quítatela tú sola —ordenó, mientras se quitaba los gemelos con parsimonia—. Quiero verte desfilar para mí, no soy