Demetrio salió de la ducha, aún con el vapor cubriendo la habitación, y tomó su celular sobre la mesa de noche. Frunció el ceño.
—¿Por qué demonios no me han entrado llamadas de Marco? —gruñó mientras buscaba. Busca el número de marco.
Marco contestó al segundo timbrazo.
—Señor, por fin. Llevo semanas intentando contactarlo.
—Semanas? —Demetrio se acomodó la toalla sobre la cintura, sus ojos brillaban de rabia contenida—. ¿Qué estás diciendo? ¿Por qué no me notifican antes?
—Señor, yo… su teléf