Cassius entró en la habitación sin tocar, como un relámpago con voz infantil, ojos grandes y confundidos. Sus pies descalzos hicieron un leve sonido contra el mármol frío del hotel. Austin aún no se había cubierto por completo, aunque ya tenía los pantalones puestos, y Celine apenas alcanzó a enrollarse la sábana blanca sobre el cuerpo desnudo.
-¡Mamá! —gritó el niño con voz entrecortada, clavando los ojos en la escena—. ¿Qué están haciendo? ¿Por qué Austin está en tu cama y sin camisa?
Austin