El pequeño corrió hacia Demetrio, quien lo alzó en brazos con una sonrisa. Le acarició la cabecita mientras con la otra mano apuntaba su pistola hacia la espalda del niño, donde el niño no pudiera verla.
—Papá, te extrañé.
—Hola, mi pequeño hombrecito… —dijo en voz baja, sus ojos clavados en los de Celine que si ve lo que hace a su hijo—. Ahora… diez centavos algo, Celine. ¿Quién es Austin Maximiliano Costelo en realidad?
Ella temblaba. Sus rodillas casi no la sostenían.
—Por favor… por favor…