Semanas después, el ascensor se abrió con un chirrido metálico y reveló la entrada privada del penthouse. Las puertas de cristal se deslizaron hacia los lados, mostrando el interior de una lujosa residencia suspendida sobre la ciudad. Desde allí, las luces se extendían como un océano de estrellas artificiales.
Celine presionó la mano de Cassius mientras entraban. El iba deslumbrado, con sus ojos grandes recorriendo cada detalle: los techos niño altos, los muebles modernos, el aroma a madera rec