A veces creo que el corazón no grita, solo... susurra. En medio del caos, del dolor, del miedo... te habla bajito. Y si no le prestas atención, puedes perderte lo que de verdad importa.
Amanecí con los nervios de punta hecha un asco. No por el café, ni por la brisa matinal que entraba por las ventanas abiertas de la habitación. Ardían por él. Por el beso que Austin me robó… o que yo le permití.
Estuve la maldita noche pensando en el en su suavidad, creo que lo ví excitado allí abajo. No quise m