Mundo ficciónIniciar sesiónSANTIAGO CASTAÑEDA
No recordaba la última vez que me sentí así, o si es que alguna vez me había sentido así, pero el calor de Alex, sus ojos verdes dilatados y su respiración agitada empujando su aliento contra mi boca, era embriagante. No podía dejar de verla y conforme mis manos seguían la dirección de sus muslos, no me sentía capaz de detenerme. <







